Adiós a la propiedad intelectual

22 09 2008

Enrique Dans ha llamado a abolir la llamada propiedad intelectual en la red, y ha generado un debate interesante entre sus lectores.

 

Las leyes actuales que definen y gobiernan la propiedad intelectual se han convertido en algo inútil, absurdo, causante de flagrantes incoherencias, incompatible con el progreso y responsable de todo tipo de problemas, que van desde injustas sanciones a inocentes hasta la muerte de miles de personas. La propiedad intelectual en su acepción actual es la gran piedra, el gran escollo en el medio del panorama del progreso. El nivel de hipocresía necesario para defender a día de hoy la propiedad intelectual tal y como fue concebida en la era anterior al desarrollo de la sociedad de la información es ya tan elevado, que únicamente aquellos que se benefician de la misma se atreven a sostenerlo sin que se les caiga la cara de vergüenza.

Al día de hoy, la propiedad intelectual ya no sirve para justificar un incentivo a los creadores: sus creaciones, que sin excepción, se asientan en las de muchos otros anteriores formando parte de un producto social, no reciben la protección que demandan en un mundo en el que los bits circulan libremente sin restricción posible. Ni siquiera la doctrina Sarkozy, que pisotea algo tan básico en los países civilizados como el derecho a la privacidad de las comunicaciones, consigue parar lo que es por naturaleza imparable. Cuando el avance de la tecnología desequilibra de manera permanente la ecuación, la idea de promover el desarrollo de nuevas ideas restringiendo la libertad de otros para utilizarlas se convierte simplemente en un contrasentido, en algo que ya no beneficia a quien supuestamente tenía que beneficiar, ni incentiva los fines que debía incentivar. Algo que, por universal y asentado que parezca, por muchos convenios internacionales que invoque, resulta completamente absurdo y cómplice intentar mantener.

 

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