La discordia de Eris

Eris y Disnomá 

2003UB313 fue el número de clasificación del planetoide enano que fue descubierto hace tres años por un equipo de astrónomos californianos en Monte Palomar, EE.UU. Los astrónomos dieron la determinación de enano a este cuerpo por los siguientes motivos: 1) su pequeño tamaño, inferior incluso que el de nuestra Luna, 2) una órbita que presenta una inclinación no paralela al resto de los planetas del Sistema Solar y 3) una órbita que no se encuentra limpia de otros cuerpos celestes, pues atraviesa el cinturón de Kuiper.

Michael Brown, el astrónomo en jefe, propuso llamarlo Eris. El nombre fue aprobado en la Asamblea de la Unión Astronómica Internacional, en donde también Plutón fue nominado como planetoide enano, después de una polémica discusión concluida el 26 de agosto de este año, en Praga. De esta manera, el sistema solar queda integrado por ocho planetas y tres planetoides enanos: Plutón, Ceres y Eris.

Eris tiene un diámetro de 2,400 kilómetros y actualmente está a 14 mil millones de kilómetros del sol. Tiene una órbita elíptica que tarda 560 años en completarse; según los científicos, está cubierto por una congelada capa de metano y es de color amarillo.

Entonces ¿por qué el nombre? Eris es nombre de la diosa griega de la discordia. Ella despertó la envidia divina para provocar la lucha y el enfado entre los humanos, cuando supo que todos los dioses, excepto ella, fueron invitados a la boda de Peleo y Tetis, los padres de Aquiles; enfadada por su exclusión, Eris causó una disputa entre las diosas que terminó en la guerra de Troya: lo mismo que despertó la polémica por los nombres y las categorías del sistema de Plutón en el seno de la comunidad astronómica. Y no sólo eso. En la misma línea, los astrónomos decidieron llamar a la luna de Eris como Disnomía, nombre que se refiere al espíritu demoniaco del desorden. Disnomía era la hija de Eris y la contrapartida de Eunomía, quien a su vez puso fin al enfado del penoso enfrentamiento entre los dioses.

El telescopio espacial Hubble descubrió hace tres años dos nuevos satélites de Plutón; recientemente, la Unión Astronómica Internacional les asignó nombres definitivos: Nix e Hidra, que significan, respectivamente, ‘la diosa de la noche’ y ‘el monstruo de múltiples cabezas’. Tales denominaciones siguen la tradición genérica de utilizar nombres de la mitología grecolatina para identificar a los cuerpos del Sistema Solar. Recordemos que el satélite más grande de ese planeta (o planeta enano, aún no me acostumbro), descubierto en 1978, se llama Caronte. Definitivamente, no hay nada nuevo alrededor del sol.

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