Errar en voz alta

Me pregunto en qué y por qué los infantes yerran al leer en voz alta. Hay una respuesta en el libro Aprender a leer (1983), de los psicoterapeutas Bruno Bettelheim y Karen Zelan, quienes en varios capítulos desarrollan el tema.

En sus palabras, el yerro de cambiar u omitir una letra, una palabra o una oración durante la lectura en voz alta, supone algo más que la simple sustitución: es una traslación intuitiva de signos con la clara intención de exponer para sí los pensamientos y sentimientos del momento. 

Esto es posible porque la lectura en voz alta es desciframiento de signos, relacionamiento de significantes e introyección de significados. El alumno interactúa con el texto al asumir los roles de sus personajes o situaciones, y procede por intuición para encontrarse reflejado en el mundo de las palabras. 

Por eso, es deseable que el error de la lectura en voz alta se produzca en un ambiente donde no tenga una connotación negativa. La profesora Graciela Arciniaga Torres, que trabaja en la ciudad capital de Durango en el proyecto Vuelo de Letras de Red Escolar de la SEP, afirma respecto del error de lectura: “Se considera importante que los pequeños, al estar en el proceso de aprender a leer, se dejen llevar por sus emociones, y entender que hay situaciones en la lectura en que los niños sienten miedo o angustia. Es primordial que dentro del aula se propicie un ambiente de respeto y de compañerismo, en donde el alumno se sienta con la confianza de leer sin miedo de ser ridiculizado por parte del maestro o de sus compañeros.” 

Fomentar el hábito de la lectura es un proceso que incluye la participación de los padres, a quienes hay que repetir que no corrijan a sus hijos cuando éstos leen en voz alta; al contrario, el placer de escucharlos leer puede generar en ellos interés y entusiasmo por los libros. El error puede ser una oportunidad para enriquecer la lectura. 

Fe de erratas 

Odio los errores de columnista. Esta vez la pifia se refiere al comentario publicado aquí en torno del Coloquio de mayo en la Facultad de Humanidades de la UAEM, cuando al decir “Después de aquel primer artículo de 1989 de José Luis Herrera sobre el Centro Toluqueño de Escritores —leído, por cierto, en la Facultad de Humanidades y publicado en la revista Dos Valles—” me equivoqué; el artículo fue leído en el Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la UAEM, en el Segundo Simposium Interdisciplinario La mexicanidad de lo mexicano. ¿Identidad cultural y/o política? ¿Qué es eso de lo mexiquense? Ya le reclamé al autor de la fuente. Mil disculpas.

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