Para mirar otro paisaje

Mirar la otra ciudad de Toluca, la de interminables amontonamientos de viviendas improvisadas, propone Verónica Conzuelo Macedo en su faceta como pintora de paisaje en la tradicional y quizás poco recurrente técnica de temple. La actual directora del Museo de la Estampa, en Toluca, Estado de México, conversó con un servidor sobre su más reciente exposición titulada Contemplación urbana, que se exhibe en el Museo de Arte Moderno del Estado de México, en el Centro Cultural Mexiquense. 

Pregunta: La primera pregunta que tengo sobre esta exposición es relativa al tema. ¿Qué motivos te llevaron a pintar sobre la ciudad?

Respuesta: Todo surgió con la primera Bienal de Pintura José María Velasco a la que convocó el Instituto Mexiquense de Cultura en el año 2005; decidí participar y pinté el primer paisaje, nunca imaginé que este género pudiera ser un tema de creación para mí; sin embargo, motivada por el premio recibido, decidí seguir experimentando con el tema, el paisaje urbano, y con la técnica, el temple. Te comento que, paradójicamente, soy una persona que disfruta mucho de la naturaleza, del campo, sin embargo todo eso es perfecto, creación divina, ¿para qué pintarlo? Basta con caminar, respirar el aire fresco, contemplarlo y valorar y preocuparnos por conservarlo. Habría que voltear la mirada a ese otro paisaje que abunda en México, a esos interminables amontonamientos de viviendas improvisadas, a esos escasos campos verdes con basura.

P. ¿Por qué la ciudad de Toluca?

R. Es el lugar donde vivo, es el paisaje que veo a diario.

P. Tú conoces la obra de tus coterráneos, ¿la ciudad ha sido motivo en la obra de otros artistas plásticos?

R. No, sólo recientemente en algunos casos de jóvenes artistas.

P. ¿A qué lo atribuyes?

R. Probablemente a la idea de que una propuesta estética-plástica solamente es factible encontrar en un despejado y bello valle con árboles y el volcán de fondo.

P. A ello se suma otro ícono: el Nevado de Toluca. ¿Pintaste para esta serie el volcán Xinantécatl?

R. Sí, pero inmerso en un contexto urbano, visto desde aquí, desde nuestra ciudad, entre anuncios, cables de luz y casas, como lo vemos a diario los que vivimos en cualquier parte de Toluca o de sus alrededores.

P. ¿Por qué?

R. Como lo mencionas el volcán es un ícono en nuestra ciudad y ha sido pintado en múltiples ocasiones; sin embargo, la mayoría son imágenes románticas, idealizadas, casi inexistentes, donde se elimina cualquier construcción o motivo urbano que pudiera opacar su belleza.

P. ¿Qué retos formales te impusiste para esta exposición?

R. La muestra está integrada por trece obras, considero que aún después de la exposición el reto continúa, y es principalmente crear a través de una técnica milenaria como el temple en su preparación más sencilla (agua, huevo y pigmentos), una serie de cuadros acerca del paisaje actual urbano y encontrar una propuesta plástica a partir de imágenes poco agradables a la vista, como lo es una serie de viviendas con tinacos o una mancha gris de casas de cemento, sin ninguna planificación. Tomando como tema esos motivos, busco un lenguaje que transite y juegue tanto con la figuración como con la abstracción.

P. ¿Has cumplido estos retos?

R. Tendríamos que visitar juntos la muestra para escuchar tu opinión.

P. ¿Quiénes conforman tus influencias estéticas?

R. Con respecto al conocimiento y manejo de la técnica del temple, estuve estudiando hace ya varios años con Luis Nishizawa Flores (1918), además cursé la materia de Pintura Florentina y Veneciana del Renacimiento en Florencia; en principio, considero estas mis primeras influencias. Posteriormente trabajé como curadora en el Museo José María Velasco por cuatro años, por lo que estudié teóricamente a profundidad la obra de este destacado maestro paisajista del siglo XIX. Recientemente estuve estudiando pintura con Nunik Sauret (1951) y en el último viaje que hice a Europa descubrí la obra de varios artistas que cautivaron mis sentidos: el gestualismo de Antonio Saura (1930-1998), los inmensos planos de color de Mark Rothko (1903-1970), el realismo poético de los paisajes de Antonio López García (1936), la elegante fuerza expresiva de los abstractos de Manolo Millares (1926-1972).

P. ¿Qué te asemeja a esos autores?

R. Sería un complejo análisis para mí, tal vez de algunos de ellos existan diversas semejanzas y de otros ninguna, son artistas que admiro.

P. ¿Cuáles son tus proyectos artísticos?

R. Seguir experimentando y creando a partir de la temática urbana que considero es muy amplia.

P. ¿Qué encuentras en el ejercicio artístico que practicas?

R. En un mundo asociado a la “postmodernidad”, que pareciera nutrirse de todo tipo de expresiones artísticas, desde las tradicionales, hasta las más insospechadas, te puedo decir que encuentro un motivo que me lleva a tomar los pinceles y expresar algo de lo que a mi ser inquieta.

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