Crítica literaria en Toluca

Luego del 7° Coloquio de Lengua, Teoría y Literatura Latinoamericanas, que bajo el tema “La literatura en el valle de Toluca a partir de 1950” se llevó a cabo del 22 al 24 de mayo de 2007 en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México, y en la víspera del próximo Encuentro de Escritores en la misma sede, que se llevará a cabo del 13 al 15 de junio, le pregunté al organizador principal, Martín Mondragón Arriaga, “¿cuál es tu conclusión personal del coloquio reciente? ¿Cuáles fueron las ideas más recurrentes o bien aquellas que llamaron más la atención de ponentes y público? ¿Cómo evaluarías esta experiencia? ¿Qué esperas del próximo encuentro de escritores?” Ayer por la tarde me respondió con el siguiente texto: 

Estimado Porfirio: 

La realidad de la literatura en el valle de Toluca y la aplicación de estudios académicos a ésta deja mucho que desear. La falta de participación de los catedráticos sólo me permite confirmar que la incapacidad lectora, para acercarse al efecto literario, impide su estudio o la globalización y la búsqueda de puntos para obtener prebendas no permite la seriedad de los estudiosos de la literatura para explicar la evolución de la región, si es que ésta se da. Te acuerdas de Arrímate al arte. Uno de los objetivos del coloquio de literatura, que era no acarrear a nadie, se cumplió, los otros, de manera parcial, porque la falta de reflexión incide en la ausencia de crítica literaria. Pocos son los que se acercaron con esa actitud de aprendizaje y de la necesidad de trasmitir conocimiento. A veces los auto-halagos o las porras para los cuates resultan fastidiantes y facistoides. 

Sin embargo, lo más gratificante de la actividad académica fue la participación de los estudiantes, aunque con errores de precisión se atrevieron a decir lo que piensan o creen identificar en los textos líricos. Imagínate se atrevieron a disertar sobre la lírica de Flor Cecilia Reyes, Lizbeth Padilla, Pedro Salvador Ale, cuando difícilmente se habla de lírica en la Facultad. Otros abordaron, entre alumnos y maestros, al ya casi canónico Alejandro Ariceaga. Los alumnos, curiosamente, no confundieron los estudios literarios y su aplicación, aunque al final no supieron cómo resolver dicha aplicación; en cambio, y aunque lo no creas, los maestros tomaron el texto como pretexto, que desde mi muy humilde opinión, sirve como preámbulo para explicar los trucos narrativos de la obra de Alejandro. Me congratula decirte que, en la mesa crítica —diseñada para escritores, periodistas o directores de publicaciones— de los suplementos y revistas culturales en valle de Toluca se adujo de la incapacidad de captar un público lector que incite a los escritores a superar la complejidad de la escritura: se dijo que pocos han innovado las estructuras literarias y que los únicos, aunque no se presentó ponencia, que saben construir versos, son [Roberto] Fernández Iglesias, Félix Suárez, Enrique Villada (de este último hablé yo), entre otros; también de la falta de una historia de la literatura mexiquense, sin descartar el avance, otra vez, de Ariceaga. Lo cual significa que los estudios académicos y los académicos están muy alejados del quehacer literario del valle de Toluca. 

Durante la actividad académica se pidió se diseñe una publicación sólo con reseñas críticas, que se busquen los medios para conformar la historia de la literatura, que nuestro estado necesita, también se logró la donación —gracias a José Luis Cardona— de una colección de suplementos culturales del quehacer literario en México para la biblioteca de la Facultad, el compromiso de diseñar un curso de ecdótica que, aunque ya se encuentra en la currícula del plan 2004 de Letras, involucre a los no académicos. Finalmente, al escenificarse el texto dramático de Esvón Gamaliel, El rencor, por estudiantes de la licenciatura en arte dramático/artes teatrales se vio la necesidad de sacar del cajón textos de esta envergadura y dárselos al público: el foro teatral Alberto Antonio Salgado Barrientos estuvo lleno, de tal forma que se presentará, nuevamente, el 13 de junio a las 12:00 horas, en el marco del encuentro de escritores del estado de México. Por lo anterior, espero que ahora los escritores demuestren —reflexiva, objetiva y críticamente— que si se quiere hacer que la literatura mexiquense o algunos autores de ésta, repercutan en el mundillo literario, deberán realizar un trabajo serio —objetivo y lógico— de la incapacidad lectora, de los obstáculos político, jurídico, institucionales que la hacen retroceder. Ojalá respondan; si no, la conclusión será muy simple: existe tanto egoísmo decimonónico entre los escritores que no forjan las bases del crecimiento cultural y literario del Estado de México, o que la situación económica es tan difícil que nuestros escritores no pueden abandonar sus trabajos para reflexionar sobre la literatura en el Estado de México, o finalmente, que el tiempo, como siempre, decidirá quién permanece en el corpus literario. 

Espero haber respondido a tus preguntas. En breve te envío la programación del Primer Encuentro de Escritores del Estado de México en la Facultad de Humanidades: 13,14 y 15 de Junio de 2007. Un abrazo de tu cuate,

martín mondragón arriaga

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