Por la lectura

Hace dos días, el escritor Eduardo Antonio Parra (1965) exigió que se destrabe la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro de México, que desde hace más de un año sigue congelada por el Ejecutivo federal, por su desacuerdo en torno del precio único del libro reciente. 

La opinión del escritor nacido en Guanajuato, México, importa no sólo porque se une al coro de voces que reclaman a los poderes Ejecutivo y Legislativo de la federación mexicana acciones afirmativas en favor de la cultura del libro, más allá de los programas actuales y con una visión de Estado, sino también porque representa a una nueva generación de literatos de mirada escéptica, basada en la experiencia, a veces non grata, de ver que la mayoría no lee y, por ende, no reclama acceso universal al patrimonio cultural contenido en los libros. 

En marzo y abril de 2006, el Congreso de la Unión de México aprobó la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, que considera el precio único, y todo el sistema de producción editorial, como un proceso orgánico del fomento nacional de la lectura. La Comisión Federal de Competencia se inconformó con la idea del precio único de los libros editados en los tres últimos años, pues adujo que la medida desalentaría la competencia entre libreros, en razón de que la oferta y la demanda se compensa con la distribución actual de las librerías, y que las ganancias de los más pequeños serían menores proporcionalmente a las de quienes pueden ofertar otros servicios e incluso descuentos sobre el precio único de portada.

El tema es complejo, es cierto, pero no por eso debemos quedarnos inmóviles. Apenas ha sido tocado por el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sergio Vela, pero nada en absoluto por los diputados integrantes de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados federal, quizás la primera instancia obligada a replantear el tema ante la opinión pública. 

Editores y vendedores de libros, autores y muchos lectores nos han repetido las ventajas del precio único del libro reciente: la garantía de que los consumidores de libros adquirirán sus títulos preferidos al mismo precio en cualquier parte de la República, más otras que están a la vista de los interesados en el sitio leydellibro.org.mx.

Que se discuta la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, sin menoscabo del derecho a disentir; que se exponga el tema entre los principales actores de la industria editorial.

Fomentar la lectura, ¿no es éste un tema importante?

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