Borges y la generosidad

Jorge Luis BorgesMi indignación en contra de Vicente Fox al escucharlo decir “José Luis Borgues” provino no tanto de la ignorancia del ex mandatario, sino de su ninguneo hacia uno de los escritores más grandes de la lengua española. Jorge Luis Borges (1899-1986), que es reconocido en todo el mundo por una obra vasta y disímbola, profunda e imaginativa, hoy pervive en sus relatos, sus ensayos y su poesía, de honda raigambre filosófica, o bien, de una simple y llana ambición: indagar en la lengua de todos los días los caminos de la tradición literaria.

No es este el espacio para hablar de su vida: las versiones de su biografía han sido desmenuzadas en numerosas publicaciones; puedo referirme, sin embargo, a su constante reconocimiento de la tradición literaria, encarnada en los maestros que siempre admiró y de los cuales dejó una fervorosa constancia.

Desde los maestros de Europa (Carlyle, Chesterton, Johnson, Kafka) hasta los máximos exponentes de la literatura en español (Cansinos Assens, Darío, López Velarde, Hernández, Güiraldes, Reyes), la tradición literaria universalista que reivindicó Jorge Luis Borges ha poblado la constelación de obras y autores sucesorios. Entre éstos se encuentran Paul Auster, Roberto Bolaño, Umberto Eco, Ricardo Piglia y Rodolfo Walsh, notables todos; aunque citar autores de la literatura es un reflejo reduccionista, pues la influencia de Borges alcanzó también los campos de la filosofía (aún recuerdo la cita con la que comienza Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas, de Michel Foucault), la música, las artes plásticas…

Aquellas menciones y referencias implícitas a su obra, presentes en las obras de hoy, conforman un vasto mural que, estoy seguro, se asemeja a la visión que él describió del Aleph. Hoy que celebramos un aniversario más de su nacimiento, podemos releer su obra con la ventaja de tener a la mano su bibliografía completa, incluso aquellas semblanzas que conforman su propio santoral, publicadas en El Hogar, de efímera memoria si se les compara con sus libros publicados en vida, pero fundamentales para conocer el talante de su herencia literaria, puesta en escena en cada línea de su obra.

Todo lo sabemos entre todos, comprendió Alfonso Reyes hacia el final de su vida. El sistema de referencias que construyó Borges nos indica claramente la ruta de esa extraña fraternidad, visible aun en aquellos que ni siquiera lo han leído. Generosidad, podríamos llamarla.

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