La machincuepa, de dos: Flor e Irma

La Machincuepa, de Flor Cecilia Reyes 

Por siglos, la poesía oriental ha atraído a los occidentales. Por exotismo o genuina curiosidad, esta fascinación engendró en México una nueva corriente de la poesía que José Juan Tablada (1871-1945) cultivó con denuedo, y que Octavio Paz (1914-1998) nos ayudó a comprender; me refiero al haikú occidental, a partir de los tres versos, de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente, del original.

Si la poesía es revelación de la realidad, el haikú lo es de un instante poético. Para lograrlo, se requiere atomizar los recursos de la retórica hasta alcanzar el equilibrio entre la economía lingüística y la elocuencia; me parece que la poeta oaxaqueña de nacimiento y mexiquense por elección Flor Cecilia Reyes (1964) se empeña en alcanzar ese objetivo y logra un hermoso resultado en el libro La machincuepa, de la colección infantil Cubo de Luz, de la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario.

En apenas 30 haikú, referidos a objetos y situaciones comunes, Flor Cecilia Reyes construye un caleidoscopio de la cotidianeidad, como si al nombrarla, ésta adquiriera nuevos significados: es poesía. Sin embargo, no puedo responder si es poesía para niñas y niños: ¿cuál es su frontera con la poesía para adultos?

Mención aparte merecen las ilustraciones de Irma Bastida Herrera que acompañan a estos poemas, porque su belleza está hecha de la desmesura: las dimensiones de sus personajes rebasan la perspectiva de una sola mirada, no sólo en términos de espacio, sino de color, textura y forma. Hechizada queda la mirada cuando se extiende el ejemplar de La machincuepa en sus páginas centrales o en sus cubiertas.

Pienso en el título del libro: es certero si pensamos sólo en los temas de sus ilustraciones, pero es justo si pensamos en un libro de doble autoría, que se desdobla ante la vista como texto e imágenes que buscan la única textualidad posible. Ambas han logrado un trabajo de colaboración que, justo es decir, merece citarse como una coautoría. La machincuepa es una pirueta de dos que caen de pie, al mismo tiempo, después de dibujar un hermoso arco de poesía. Felicidades.

Por cierto, esta semana Milenio Estado de México se entrevistó con Alejandro Vargas Castro, coordinador de la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, quien informó que, a la fecha, la Biblioteca ha publicado más de 60 títulos, muchos de cuales están ilustrados por notables artistas: fotógrafos, pintores, caricaturistas e incluso diseñadores gráficos; una de esas revelaciones silenciosas de un libro, que sólo hojéandolo se hace presente.

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