Laura Bozzo

Laura BozzoLa controversia suscitada a mediados de marzo entre Jaime Bayly (1965) y Laura Bozzo (1951), ambos conductores de realities en la televisión peruana, por la presunta contratación de menores de edad y la transmisión de testimonios falsos en el programa Laura en acción, pone en entredicho la calidad moral de la televisión comercial de nuestros días en América Latina.

De acuerdo con la agencia Notimex, el pasado 18 de marzo Laura Bozzo Rotondo renunció al canal nueve de la televisión peruana en medio de un escándalo asociado a la presunta contratación de panelistas falsos para su programa, varios de ellos menores de edad.

La conductora arguyó una campaña de odio en su contra por parte de numerosos grupos de poder; acusó al conductor y escritor Jaime Bayly, así como a Genaro Delgado Parker, dueño del canal cinco de Perú, de orquestar una venganza que ha perjudicado su imagen pública.

Por su parte, Jaime Bayly acusó a Laura Bozzo de liderar una red internacional de abuso de menores de edad, en complicidad con los canales que transmiten sus programas en varios países de América, entre ellos México.

El tema no consta sólo de diatribas. Actualmente, la televisión comercial en América Latina mantiene la transmisión de estos reality shows basados en el escarnio de los dramas familiares de personas marginadas y vulnerables.

Incontables son los programas que transmiten testimonios de infidelidades, violencia doméstica, traiciones y abusos de toda índole, alternados con escenas de golpes de indignación y una intensa participación del auditorio que asume el papel de juez e incluso de verdugo.

El objetivo es buscar la identificación del público con estos dramas mediante la exaltación de los ánimos del auditorio. Su excusa es el escarmiento de los infieles, los mentirosos, los traicioneros, con lo cual justifican moralmente el éxito de su rating. Como en muchos otros programas de televisión, el fin justifica los medios.

Sin embargo, contratar a menores de edad para que cuenten una verdad manipulada significa explotación de menores; además, exponer testimonios falsos haciéndolos pasar por verdaderos vulnera el derecho a la información de los televidentes y denigra la dignidad de las personas.

En algún momento de su defensa pública, Laura Bozzo dijo que analizará propuestas para venir a trabajar a México donde, aseguró, tiene más respaldo que en Perú. De ser así, la sombra de su controversia llegará también a México; sus contratantes estarán obligados a decirnos las condiciones de producción de un eventual programa de Laura Bozzo en México.

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