Aún sin precio único del libro en México

Han pasado 472 días desde que se publicara la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, que contiene el precio único del libro, una medida de fomento económico y cultural que el gobierno federal se niega a poner en marcha.

 

Se negó en septiembre de 2006, cuando el ex presidente Vicente Fox vetó la Ley por considerar que atentaba contra la libre competencia. Se niega desde 2008 por el gobierno de Felipe Calderón, al posponer indefinidamente y sin razón alguna la publicación del reglamento que define la instrumentación del precio único.

 

De acuerdo con la experiencia de otros países, el precio único fomenta la competencia entre libreros, al diversificar los puntos de venta, multiplicar la oferta de títulos nuevos, desarrollar nuevas estrategias para vender y optimizar los servicios agregados de toda librería: atención, calidad y variedad.

 

¿Pueden las librerías de la actualidad competir en esos términos? Probablemente no, pero no por culpa del precio único. El creciente cierre de librerías en México obedece a una falta de política fiscal favorable a la producción de papel, la distribución de novedades y su exportación a otros países donde otrora México gozaba de gran prestigio editorial. Precisamente fue la competencia desigual entre grandes almacenes y librerías pequeñas el motivo sustancial del impulso al precio único de libro.

 

Hoy se teme que el precio único perjudique especialmente a las librerías pequeñas. Se dice que el costo de embalaje, transportación y colocación será absorbido por las librerías pequeñas sin que éstas puedan reflejarlo en el costo final del libro en aparadores. Se pasa por alto que por décadas la supervivencia de los pequeños libreros dependió de asumir esos costos al ofertar “a precios de la ciudad de México” novedades que hoy pueden superar su volumen de venta si cuestan lo mismo en cualquier parte del país. Se sobreestiman los resultados de una acción que aún no se pone en marcha.

 

Además, el precio único del libro se aplicaría sólo a novedades editoriales hasta por 18 meses. ¿Cuánto perderá en ventas la editorial del autor de best sellers y cuánto la editorial independiente que publica a un poeta primerizo? Esta polaridad es sólo un ejemplo que indica la amplia gama de procesos que confluyen en la venta de títulos nuevos, y la complejidad que exige de las políticas públicas de fomento económico.

 

Pero el gobierno federal concibe al libro como un artículo más en el mercado general, por eso se niega a impulsar el precio único. Éste es el problema.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: