Centro Toluqueño de Escritores

13 12 2009

El 10 de mayo de 1983, un grupo de creadores radicados en la capital del Estado de México fundó el Centro Toluqueño de Escritores, y eligió al narrador Alejandro Ariceaga como su primer presidente, con la nada sencilla tarea de impulsar un premio anual y buscar el reconocimiento social al oficio del escritor.

 

El 11 de noviembre de 2001, el Centro se convirtió en asociación civil, a cuyo frente estuvo el escritor Eduardo Osorio. Desde entonces, con menos fuerza económica pero con mayor autonomía y mejores augurios, la organización ciudadana sorteó la antipatía de sucesivos gobiernos municipales con trabajo: continuó otorgando el premio anual y siguió publicando a nuevos autores. No salió indemne en estos años, pero continuó vivo.

 

El 10 de diciembre de 2009, los asociados eligieron una nueva mesa directiva y me han honrado con su decisión de presidirla, junto a Edith Garciamoreno, Elisena Ménez y cuatro consejeros: Mihaela Comsa, Xadira Ramírez, Benjamín Araujo y Raúl López Camacho. Estoy seguro de que sabremos honrar la trayectoria pública de 26 años que respalda al Centro Toluqueño de Escritores.

 

Hay mucho que hacer en favor de la producción literaria de nuestra entidad. Queremos hacer del premio anual del Centro un reconocimiento estatal a la producción literatura de la actualidad; queremos regenerar nuestras vías de comunicación, defender con claridad los derechos de los creadores de arte y fortalecer nuestra librería.

 

Para lograrlo, buscaremos fortalecer la base financiera del Centro, con el apoyo de los sectores público, privado y social; habremos de darle voz y presencia en el debate público sobre los temas de la vida social; propondremos a la sociedad actividades que convoquen a la reflexión y el goce estético; ampliaremos la convocatoria a nuestros cursos y talleres sobre literatura y otras expresiones del arte.

 

El Centro seguirá siendo éticamente responsable con el oficio de escribir, si con ello queda en claro que sus miembros ejercemos nuestros derechos a plenitud, con independencia ideológica, soberanía individual y conciencia de las libertades públicas.

Los miembros del Centro Toluqueño de Escritores no tenemos un pensamiento unánime, pero defendemos las conquistas de la libre asociación para fomentar la creación literaria. Coincidimos en seguir unidos porque tenemos un objetivo común: que el Centro Toluqueño de Escritores siga siendo un genuino espacio promotor de la literatura del estado de México. Así lo dicta su historia.