Machismo a la italiana

En días recientes, el recién electo primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, calificó de “demasiado rosa” al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, quien ha nombrado a 9 mujeres en su gabinete, de 17 carteras posibles, incluyendo el Ministerio de Defensa. Rodríguez Zapatero “se lo ha buscado y tendrá serios problemas para gobernar con tantas mujeres”, auguró entre risas.

Para el premier italiano es una broma entre dos amigos que mantienen, dijo, “una relación franca y amistosa”, pero que deja en evidencia el desprecio contra las mujeres que aqueja al pensamiento de derecha en Europa. En Italia, dijo Berlusconi, “hay una prevalencia de hombres en política y no es fácil encontrar mujeres protagonistas preparadas para la actividad de Gobierno”.

 

Para dejar en claro su posición respecto de cualquier iniciativa de las mujeres, el electo primer ministro de Italia hizo un disparo con un fusil imaginario a una periodista rusa, cuando ésta preguntó una indiscreción al presidente ruso Vladimir Putin.

Desde esta perspectiva, antisolemne y frívola sobre un tema central del ejercicio de gobierno, las mujeres son el núcleo de las familias antes que ciudadanas con plenitud de derechos, pues su reducto es su casa, “su familia”, antes que su proyecto individual.

Por eso, el debate político actual en torno de los problemas de las mujeres suele terminar en malos chistes sobre las aspiraciones de las mujeres “que creen que son más de lo que son”,
como calificaran algunos
 a la iniciativa de Cristina Fernández cuando ésta tomó la decisión de lanzarse a la candidatura por la Presidencia de Argentina.

De muchas maneras, la discriminación de los políticos hacia las mujeres refuerza los prejuicios en contra de ellas. Por ejemplo, la violencia machista ha afectado a 32% de las mujeres italianas de entre 16 y 70 años; sólo en 2006 hubo 1.1 millones de mujeres agredidas y las tasas más altas de violencia, revela un estudio del Instituto Nacional Italiano de Estadística, se cuentan entre las mujeres de 16 años a 24.

Nunca he creído en la política como un sistema de creencias diseñadas para engañar. Creo, sin embargo, que ser un líder trae consigo la alta responsabilidad de ser tolerante. Respetar la diferencia, fomentar la equidad y propiciar el entendimiento. ¿Logrará hacerlo Silvio Berlusconi?

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Un pensamiento en “Machismo a la italiana

  1. Gracias por poner el enlace al Diccionario botánico castellano.

    No hemos incluido, por supuesto, los nombres comunes en otros idiomas.

    Pero disponemos de ella si se nos pregunta a ricardo.bruno@gmail.com

    Saludos cordiales
    Ricardo

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